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Tulkas es uno de los Valar y su nombre significa en Quenya "fuerte" y "firme" y proviene de la raiz "-tuluk". Su nombre en Valarin es Tulukhastaz que significa "El de cabellos dorados" o "el rubicundo", de las palabras "tulukha(n)" que significa "amarillo" o "rubio" y "(a)sata" que significa "pelo de la cabeza". Su nombre en dialecto Noldorin del Quenya es Tulkus, que significa "fuerte". Su nombre dado en Sindarin por los sindar es Astaldo que significa "el Valiente". Otro nombre antiguo para él es Turenbo. Es más grande en fuerza y en proezas es Tulkas. Fue el último en llegar a Arda para ayudar a los Valar en las primeras batallas contra Melkor. Su esposa es Nessa, hermana de Oromë.

Ama la lucha y los torneos de fuerza; y no monta a caballo, pues corre más rápidamente que todas las criaturas que andan a pie, y no conoce la fatiga. Tiene el pelo y la barba dorados y la piel rojiza; sus armas son las manos. En apariencia es el más fuerte físicamente de todos los Valar, incluso que Melkor, pues fue él quien lo encadenó con Angainor.

Poco caso hace del pasado o del futuro, y no es buen consejero pero sí un amigo intrépido. Se le describe como lento en encolerizarse pero también para perdonar, y por eso fue uno de los Valar que se opuso a la liberación de Melkor. Es también conocido por su impaciencia.

Tulkas es conocido por reírse tanto en el juego como en la batalla, y fue el único ser en el mundo con el coraje suficiente como para reírse en la cara de Melkor, a pesar de ser este el más poderoso ser en Arda y lo hizo una vez mientras luchaba contra él. A pesar de no ser uno de los Aratar, Melkor temía Tulkas más que a cualquiera de los otros Valar.

Fue el último en llegar a Arda para ayudar a los Valar en las primeras batallas contra Melkor. Ama la lucha y los torneos de fuerza, llegó a reírse en la cara de Melkor en las batallas antes de que los Elfos nacieran; y no monta a caballo, pues corre más rápido que todas las criaturas que andan a pie, y no conoce la fatiga. Tiene el pelo y la barba dorada y la piel rojiza; sus armas son las manos. Poco caso hace del pasado o del futuro, y no es buen consejero pero sí un amigo intrépido.

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