Caída de Númenor

A finales de la Segunda Edad del Sol, el reino de Númenor había sido corrompido por el Señor Oscuro Sauron, quien había logrado convertirse en el principal consejero del actual rey de ese entonces, Ar-Pharazôn. Los Númenóreanos estaban convencidos de que debían hacerle la guerra a los valar y codiciaban la inmortalidad de los elfos, ya que Sauron los había cegado. No se daban cuenta que en realidad la muerte era el verdadero don de Ilúvatar para los hombres. Pero habían unos pocos que todavía creían en los Valar y aún mantenían contacto con los Elfos, estos eran los Fieles, o Amigos de los Elfos.

Este reducido grupo de personas que vivía en Andúnië, en la región de Andustar, seguían a Elendil El Alto, quien era descendiente directo de Elros, el primer rey de Númenor. Fue tal el punto en que Sauron llegó a corromper a los Númenóreanos que estos realizaban sacrificios humanos en su honor y veneraban a la oscuridad.

Los Fieles huyen en nueve barcos de la destrucción de Númenor

Los Fieles no participaron de tales actos y siempre se mantuvieron conforme a lo establecido por los Valar. Gracias a ello quedaron impunes de la inmediata catástrofe que estaba por sufrir todo el reino de Númenor. Cuando los Númenóreanos decidieron hacer la guerra a los Valar, embarcándose en dirección a Valinor en son de guerra con la flota más grande jamás vista, los Fieles se embarcaron en nueve barcos que partieron hacia la Tierra Media para establecer allí un nuevo reino. Gracias a esto pudieron escapar a tiempo de la Destrucción de Númenor causada por una gigantesca ola que arrasó con toda la isla. Una vez en la Tierra Media los Fieles serían conocidos como Dúnedain y forjarían los reinos de Arnor, en donde gobernaría Elendil, y Gondor, en donde reinarían Isildur y Anárion, los hijos de Elendil.

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